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Entrevista a Dani Fuentes, violinista de Débler: “Se puede vivir de la música, pero hay que currar mucho”

Hace 2 años 0

Violinista e ingeniero, Dani Fuentes (Débler) nos ha demostrado que no hay obstáculo que se le resista. En esta entrevista nos cuenta sus inicios y su experiencia como violinista en una de las bandas nacionales de metal sinfónico que más fuerte están pegando en nuestros días. 

Words For Metal: ¿Cuándo comenzaste a interesarte por la música y por el violín?

Dani: Yo empecé estudiando violín clásico en el conservatorio, como el 90% de gente que empieza a tocar el violín de pequeñitos porque les apuntan sus padres. Con 10 años, mis padres me preguntaron si me gustaba algún instrumento en particular y si me quería apuntar, y yo dije el violín, como podría haber dicho cualquier otro, porque es de esto que lo oyes en una canción y te gusta. Realmente, hasta los 15 años, que fue cuando entré en el grupo, yo tocaba el violín por estar apuntado a clases.

WFM: ¿Consideras que fue por “obligación” familiar?

D: Tampoco es eso, si yo les hubiera dicho a mis padres que no quería seguir tocando el violín, me hubieran borrado y no hubiera pasado nada, pero sí que me intentaban meter en la música. Cuando entré en Débler le empecé a coger más el gustillo porque veía que podía aplicarlo en algo que me gustaba, y desde ahí fue cuando también empecé a mejorar muchísimo, porque lo estudiaba con más ganas. Seguí estudiando en la academia hasta terminar el grado medio, después estuve un par de años con profesor, y hasta ahora por mi cuenta, porque ya no tengo tiempo.

WFM: ¿Tu interés por el metal vino a raíz de entrar en Débler? ¿O fue antes?

D: Ya me gustaba, pero había empezado a escucharlo como un año antes. El grupo ya estaba hecho cuando yo entré, me metieron para poder tocar versiones de Mägo de Oz, pero una vez que estaba dentro ya me empezaba a picar el gusanillo y empecé a buscar más grupos.

WFM: Es muy típico asociar a la gente que toca el violín con Mägo de Oz. ¿Es tu caso?

D: Realmente no, porque ya tocaba el violín de antes, pero mil veces me han asociado con Mägo de Oz por tocar el violín. Es verdad que llevo escuchando Mägo de Oz desde que era pequeño, pero en Débler, salvo dos o tres excepciones, nunca he compuesto nada basándome en ellos. Sí que se nota que están ahí, pero siempre que compongo violines intento que no suene celta, aunque me guste, pero intento que suene a nuestro rollo, más sinfónico. Haciendo dos excepciones: El ritual de las llamas y La procesión de los borrachos, que son canciones hechas al estilo Mägo adrede.

WFM: A propósito de esto, en vuestra entrevista en El vuelo del Fénix (Radio 3) mencionaste que a la hora de componer, prefieres componer violines al estilo “guitarra”. ¿Consideras esto una de tus señas de identidad y una de las señas de Débler?

D: Sí, cuando hago un riff intento hacer melodías de violín fuera del estilo que todo el mundo conoce dentro del metal, alejarme de la música celta. Débler se puede caracterizar por tener un violín porque hay pocos grupos que lo tienen, pero creo que lo que más nos caracteriza son las orquestas.

WFM: Háblame del trabajo de las orquestaciones

D: Yo hago las orquestas junto con Álex (guitarrista). El trabajo depende de cada tema, normalmente no tenemos un método fijo para componer. A lo mejor yo un día me pongo a hacer una orquestación para una intro y a raíz de ahí sacamos un tema, o Álex me trae una base de guitarra y yo desarrollo desde ahí. Sí que es verdad que las orquestas son la parte que más cuesta, porque tienes que hacerlas a la vez que compones el tema. Una vez que está hecho, repasas todo y la tienes que rehacer porque, por ejemplo, Rubén (vocalista) ha metido voces y tienes que volver a arreglarlo para que cuadre todo. También puede ocurrir al revés, que las voces se tengan que volver a arreglar porque he metido orquestas (ríe). Pero sí que es más trabajo que componer para un solo instrumento, porque son muchos más: cuerdas, vientos, percusiones,… Son muchas más líneas musicales, y sobre todo más trabajo de aprendizaje. Yo nunca he aprendido composición de orquesta, para eso tienes que especializarte. Sí que es verdad que durante el grado medio aprendes algo, pero no te vale mucho realmente.  Entonces, muchas veces es trabajo de aprendizaje y de escuchar orquestas, más que de la propia composición.

WFM: ¿Has tocado en orquestas?

D: En el conservatorio tienes X años de orquesta que tienes que hacer, que son obligatorios. Pero no es una orquesta profesional, es la orquesta del centro.

WFM: ¿Tienes alguna influencia musical en particular, algún grupo o artista que te haya marcado?

D: Yo desde pequeño empecé escuchando Mägo de Oz, Saratoga, Warcry, Avalanch y Ska-P, esos eran los grupos que más escuchaba. Después de eso empecé a mirar más estilos y más grupos, como In Flames o Slipknot, aunque no puedo tener mucha influencia de esos grupos, porque no la hay (ríe). Pero sí que escuchaba un poco de todo.

WFM: Es cierto que es muy enriquecedor escuchar varios estilos, aunque no puedan adaptarse de forma directa a lo que uno toque

D: Sí, eso te abre mucho los oídos, a la hora de escuchar y también de componer.

WFM: ¿Cómo llevas el tema de compaginar el trabajo con el grupo? (Dani es ingeniero de telecomunicaciones)

D: Lo bueno es que somos cinco en el grupo, siempre hemos sido cinco. Por ejemplo, cuando estudiaba y estaba de exámenes, hacía muy poco para el grupo, pero ahí estaban mis otros cuatro compañeros que estaban haciendo su parte. Si hay alguno que está liado durante una época, siempre hay otro que puede trabajar más para suplirle.

WFM: Cuando empezaste con el grupo, ¿os lo planteabais como algo profesional?

D: Cuando empezamos, hacíamos maquetas, tocábamos por el barrio, pero era algo a pequeña escala. Uno siempre dice “yo quiero ser como los grandes, quiero vivir de esto, quiero tocar en escenarios grandes”. Pero claro, lo dices como una ilusión, siempre puedes desear que eso ocurra en el futuro, pero antes no me lo planteaba tan en serio como ahora. Antes no pensaba en seguir con el grupo porque ese fuera a ser mi medio de vida, y creo que no lo había visto así hasta que sacamos el Noctem (Noctem Diaboli, primer álbum de Débler). Ahí ya empezamos a ver las cosas de forma más profesional. Hace años, cuando dábamos conciertos, venían a vernos nuestros amigos, los dos o tres que había por el barrio. Pero ahora, cuando ya ves que empiezas a atraer a personas de otras ciudades e incluso de otros países, lo ves de una forma distinta.

WFM: ¿Crees que hoy en día se puede vivir de la música?

D: Sí se puede, rotundamente sí, pero es muy complicado, tienes que currar mucho. Lo mismo que puedes currarte una carrera y estudiar a saco, y luego conseguir un curro, seguir trabajando a tope para poder promocionar y que te asciendan, lo mismo tienes que hacer con un grupo, desde mi punto de vista. La suerte tiene que estar ahí, pero como en todo. En el heavy es más difícil que en otros estilos, pero también te digo que un grupo que consiga vivir del heavy puede mantenerse más tiempo que grupos de otros estilos.

WFM: Muchas veces se piensa que vivir de la música es imposible, cuando muchas carreras que no tienen nada que ver con la música están igual de mal

D: Mi primo toca el violín y vive de ello, estudió el grado superior y trabaja tocando en orquestas o cuartetos de música clásica, y es un medio de vida. Él me dijo que hay estadísticas que demuestran que los que estudiaron música están trabajando en mayor porcentaje de lo que estudiaron que en otras carreras. La sabiduría popular toma la música a broma, pero para nada. Se puede vivir de ello, pero hay que currar.

WFM: ¿Qué consejo le darías a alguien que quiere iniciarse con una banda?

D: Al principio, que estudie mucho. Un arquitecto no se puede poner a diseñar edificios en el primer año de carrera, y con la música ocurre lo mismo. Tienes que saber tocar el instrumento a un cierto nivel para intentar alcanzar un nivel profesional. Estudia el instrumento, aprende todo lo que puedan enseñarte, y una vez que ya hayas estado estudiando durante muchos años, ahí es cuando puedes salir. Es mi humilde consejo.

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