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Legado de una Tragedia III

Hace 2 años 0

Lista de canciones

  • El Mundo de los Sueños
  • La Bestia de Ojos Dentados
  • La Maldición del Manuscrito
  • Corazones Marcados por la Traición
  • El Resurgir de los Dioses Caídos
  • El Pecado de la Eternidad
  • Las Aventuras de Arthur Gordom Pym
  • El Demonio de la Perversidad
  • Epitafio del Destino
  • Descansa en Paz
  • El Lamento del Hombre de Arena

La historia llega a su fin. Nos encontramos ante la tercera parte de “Legado De Una Tragedia”, la Ópera rock creada, compuesta y producida por Joaquín Padilla (esta vez sin la participación de Jacobo García). Ocho años han pasado desde que esta poderosa trilogía diera comienzo, y en esta última parte no nos han dejado nada que desear. Y es que en cuanto damos al play, solo cabe dejarse llevar. Comencemos la aventura.

Un escalofriante solo de cello de Mario Villuendas nos introduce a “El mundo de los sueños”, el primer tema del acto I, “En el umbral de las pesadillas”. Tras ser rescatado del Infierno, Edgar Allan Poe es llevado por Morfeo al Mundo de los Sueños, la génesis de todas las historias. Allí se encontrará con los Siete Eternos, los personajes que marcarán su destino final. Un arranque poderoso que ya muestra todas las armas de las que dispone esta tercera parte. La Coral del Trágico Legado comienza con unos versos que bien podrían formar parte de Carmina Burana, para dar paso al diálogo entre Edgar Allan Poe, Morfeo y Lucién. Leo Jiménez sigue demostrando que es uno de los pilares de esta obra interpretando una vez más a Poe con gran garra y versatilidad. Lucién, interpretado por Miguel Ángel Franco (Saurom) aporta un inconfundible toque tenebroso, imprescindible en esta obra. Por su parte, Joaquín Padilla, además de ser el creador de la trilogía, interpreta esta vez a Morfeo, y demuestra que no le queda nada grande. En este tema también intervienen Morella, interpretada por Chus Herranz (We Will Rock You), y Destino, uno de los Siete Eternos, al que da vida Israel Ramos (Alquimia). Ambos lo hacen con gran maestría. Todo sumado a una orquestación perfecta y unas colaboraciones musicales de categoría. Empezamos demasiado bien.

De la tierra de la ensoñación vamos a la Biblioteca de los Sueños, el escenario perfecto para ambientar el siguiente tema, “La bestia de los ojos dentados”. Esta está basada en Corinto, una pesadilla con dientes en los ojos creada por Morfeo, el origen de las pesadillas de Poe, y quien le inspiró a escribir Berenice. Su guardián, Lucién, es el encargado de enseñarle este tenebroso lugar, donde están guardados todos los libros jamás escritos. Corintio es encarnado por José Broseta (Ópera Magna), quien se enzarza en un diálogo con Lucién y Poe, y más tarde Morfeo, lo que da como resultado un cóctel explosivo de voces desgarradoras. La aportación de la orquesta sinfónica y del coro es aquí espeluznante, sin olvidar los solos de guitarra de Abel Franco (Tony Solo) y Javier Nula (Ópera Magna).

Uno de los Siete Eternos, Destino, lleva al escritor a las aguas del abismo, en las que Poe narra su maldición. Con esto nos introducimos en “La maldición del manuscrito”, tema en el que vemos reflejados relatos como “Maelström” y “Manuscrito en una botella”. Este tema posee el corte del anterior, poderoso, potente, con gran protagonismo orquestal. Aquí presenciamos de nuevo la aparición de Destino, y por primera vez la del Viejo Marinero Sueco, que lleva la voz de Jorge Berceo (Zenobia), además del Anciano de Maelmström, interpretado por Fran Vázquez (Cherokee). Cuesta no perderse entre los variados pasajes de este tema, y dejarse llevar por él. Un trabajo de 10.

Corazones marcados por la traición” es un viaje por la conciencia de Poe, quien reconoce haber puesto su obra como centro de su vida y haber apartado todo lo demás, a pesar de las advertencias de Lucifer. Virginia le reprocha haber preferido la gloria al amor. Su relato “Eleonora” refleja esta confesión, tal y como señala Morfeo. Llegamos al primer momento de calma. Ronnie Romero (Rainbow, Lords Of Black), interpretando a la conciencia de Poe, se embarca en un monólogo con una poderosa voz rasgada para dar paso a un juego de voces de lo más acertado entre él y Chus Herranz, que interpreta ahora a Virginia. Muy destacables los solos de guitarra de Adrián Phoenix (Sacramento) y de teclados de Manuel Ibáñez (Medina Azahara), además de la aportación de Morfeo (Joaquín Padilla).

Caer para renacer. Es el camino que le marca Destrucción, otro de los Siete Eternos, en “El resurgir de los dioses caídos”. Es un tema dedicado a William Wilson, el personaje espejo de Poe, al que terminó matando en su relato homónimo, pese a sus advertencias. Esto se trata en realidad de su autodestrucción: Poe odiaba en lo que se había convertido. José Cano (Centinela) entra en escena dando vida a Destrucción. Casi nos hace creer que estamos en el mismo Infierno. Dos personajes de sus relatos, William Wilson y Frederick Metzengerstein hacen aquí por primera vez su aparición. El primero es interpretado por Roberto Castiglioni (Unreal, Beto Vázquez Infinity), mientras que Ignacio Prieto (Atlas, Eden Lost) da vida al segundo. Es un tema con muchas caras, con amplios contrastes de voces, digno de escuchar con atención.

A continuación, Poe y Pluto se encuentran en el Mundo de los Sueños, y este le recrimina al escritor su actitud, que sus personajes están padeciendo: Poe responde con maldad a todo aquel que trata de demostrarle amor, ha cerrado su corazón. Uno de sus relatos más famosos, “Gato negro”, refleja lo narrado en este tema, “El pecado de la eternidad”. Los protagonistas aquí son Tete Novoa (Saratoga), que interpreta a Pluto, y Leo Jiménez. Tete aporta un toque misterioso con una voz casi susurrada al inicio del tema, para dar paso después a un juego de voces entre los dos personajes, dos voces que empastan a la perfección, sumadas a las de Joaquín Padilla y José Broseta, que también intervienen en este tema. A esto sumamos unos pasajes musicales de escándalo, aderezados con un excelente solo de guitarra de Alberto Marín (Kaothic).

Las aventuras de Arthur Gordon Pym” es un tema instrumental en el que un cuarteto de cuerda ambienta los parajes que inspiraron a Poe para escribir su única novela. Este interludio pone fin al primer acto y da comienzo al segundo: “La consumación”.

El acto II comienza con “El demonio de la perversidad”. El escritor utiliza la pluma para purgar su espiral de dolor, que sus personajes acaban padeciendo y sufriendo en primera persona su eterno tormento. Desespero, uno más de los Siete Eternos, hace ver a Poe cómo su propia mano fue la que le llevó a una vida sin luz, sin esperanza, vacía, únicamente llena de dolor. Nos encontramos quizá ante el tema más poderoso de este disco. Comienza el coro realizando un trabajo admirable, y continúa el juego de voces entre la conciencia de Poe (Ronnie Romero) y Desespero, a quien da vida Gabrielle de Val (The Val). Ambos, junto con el coro, defienden de forma perfecta este corte del tema. Aquí hace también su primera aparición el Demonio del Campanario, al que encarna Rubén Kelsen (Débler). Y lo cierto es que su aportación, aunque pequeña, resulta brillante.  De igual modo, el diálogo entre la conciencia de Poe y Roderick Usher, que no es otro que Carlos Sanz (Dünedain) resulta fascinante. A continuación, la aparición de la Muerte Roja, interpretada por Zyrus (Kaothic) marca un cambio en el corte del tema y aporta un contraste vocal digno de admiración. En resumen, maravilloso.

El epitafio del destino” es el escenario de la desesperación de Poe. Solo quiere morir, pero la muerte no le concede ese deseo, solo disfruta viéndole sufrir. Algunos personajes tratan de vencer a la muerte, como el Sr. Valdemar, que trató de superarla sometiéndose a hipnosis. Este es interpretado por Manuel Escudero (Sacramento), quien hace su primera aparición en el disco. A este se suman Tánatos, a quien pone voz Alfred Romero (Dark Moor), Morfeo y Corintio. La intervención de Azrael, al que da vida Javier Lucia, pone fin al tema con un toque tenebroso y muy acertado. Continúan con el corte de los anteriores temas. El Trágico Legado sigue sin bajar el listón.

En “El peso del perdón”, el escritor evoca el recuerdo de Ligeia, uno de los personajes que muestran a la amada muerta. Poe, tras la muerte de Virginia, siguió escribiendo sobre otras mujeres, como Eleonora o Ullalume, olvidándose de ella. Virginia le recrimina no haberse acordado de ella tras su muerte, no haber visitado siquiera su tumba. Estamos ante una emocionante balada dominada por la versátil voz de Leo Jiménez y la de Chus Herranz, que interpretan este diálogo entre Poe y Virginia. Los pasajes de banda se alternan con otros de piano y orquesta, y todo el conjunto hace que termine por ponernos el vello de punta.

A pesar de todo, Virginia termina perdonando a Poe, ya que es incapaz de ver sufrir al hombre al que tanto ha amado. Con esto, el escritor vuelve a abrir su corazón y encuentra con ello el descanso eterno. Nada puede detener el poder del amor, ni siquiera la muerte. Es el mensaje que quiere transmitir “Descansa en paz”. Es un tema muy variado, con contrastes entre fragmentos. Vuelven a aparecer Virginia, la conciencia de Poe, el Señor Valdemar, Pluto, Corintio y Morfeo, además de Poe, el gran protagonista de la obra. Nos encontramos próximos al final, y lo demuestran con pasajes vocales y orquestales apoteósicos, un potente solo de guitarra de Manuel Seoane (Bürdel King, Burning Kingdom) y un conjunto que termina enamorándonos.

Llegamos al final de esta gran obra con “El lamento del hombre de arena”. Morfeo lamenta todo el dolor y el sufrimiento por el miedo a ser amado. La voz de Joaquín Padilla y Txema Cariñena al piano bastan para ambientar este tema de dos minutos de duración, que establece una relación de simetría con “El mundo de los sueños”. La calma final que toda tempestad necesita.

Pocas palabras nos quedan ya por añadir, aunque sería un error terminar sin felicitar a todo el equipo que ha llevado a cabo este gran trabajo. A Joaquín Padilla, creador, compositor y productor de la trilogía, a la Orquesta y Coral del Trágico Legado y a todos los músicos e intérpretes colaboradores. Es algo muy grande lo que acabamos de escuchar, y ya no solo lo hemos escuchado, lo hemos vivido. Y es que del trabajo de tantos grandes del panorama musical español solo puede salir algo tan grande como esto. Si tenemos que puntuar del 1 al 10… le damos un 12. Bravo.

Formación

  • Morfeo: Joaquín Padilla
  • Edgar A. Poe: Leo Jiménez
  • Pluto: Tete Novoa
  • Conciencia de Poe: Ronnie Romero
  • Corintio: José Broseta
  • Lucién: M. Ángel Franco
  • Destino: Israel Ramos
  • Virginia: Chus Herranz
  • Destrucción; José Cano
  • Tánatos: Alfred Romero
  • Frederik Metzengerstein: Ignacio Prieto
  • Sr. Valdemar: Manuel Escudero
  • Viejo Marinero Sueco: Jorge Berceo
  • William Wilson: Roberto Castiglioni
  • Anciano del Maelmstrom: Fran Vázqued
  • Roderick Usher: Carlos Sanz
  • La máscara de la muerte roja: Zyrus
  • Demonio del campanario: Rubén Kelsen
  • Anciano entre la multitud: Charlie López
  • Desespero: Grabielle de Val
  • Morella: Chus Herranz
  • Azrael: Javier Lúcia

Músicos invitados

  • Baterías: Carlos Expósito, Andy C., Adrián Romero
  • Bajistas: Fernando Mainer, Dani Fernández, Jose Pineda, Diego Miranda
  • Guitarristas: Abel Frano, Pablo García, Paco Ventura, Alberto Marín, Javier Nula, Manuel Seoane, Adrián Phoenix
  • Teclistas; Javier Diez, Manuel Ibáñez, Txema Cariñena
  • Orquesta del Trágico Legado

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