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Crítica de ‘Bibere Vivere’, tercer disco de Lèpoka

Hace 7 meses 0

Lista de canciones:

  • 01. Broceliande (prólogo)
  • 02. Simon Barrel
  • 03. Yo controlo
  • 04. Ukon Laulu
  • 05. El hechizo y la profecía (interludio)
  • 06. El caldero de los sueños
  • 07. Robin Booze
  • 08. Confessio
  • 09. Goliardos
  • 10. Ulls Verds
  • 11. Nimue
  • 12. Villabirra
  • 13. Bibere Vivere (epílogo)

Recuerdo cómo llegué a conocer a un grupo por mera casualidad, un caluroso día de mayo de 2017. Eran unos tales Lèpoka, a los que Txus DiFellatio se le ocurrió mencionar en una entrevista de Mägo de Oz para El Vuelo del Fénix de Radio 3. A partir de ese momento, comencé a investigar, y los meses siguientes apenas había día que no tratara de animarme con su música. Hoy me sorprendo a mí misma con su tercer LP en mis manos, y después de darle todas las escuchas que se merece, me dispongo a analizarlo.

Bajo el sello discográfico de On Fire Records, este LP viene de la mano de Daniel Nogués a la voz, Zarach Llach a los whistles y la gaita, Samuel Amatriani al violín, Pópez Pérez y Dionís Torralba a las guitarras, Carlos Zaph al bajo y Jaume Felip a la batería. Sin embargo, no es un disco como otro cualquiera. Además de contar con varias colaboraciones externas, el disco viene acompañado de una novela homónima escrita por Zarach, en quien además recae el mayor peso compositivo. Este detalle contribuye aún más a que ‘Bibere Vivere’ sea uno de los discos del año. Varios meses de intensa grabación y masterización por Enrique Mompó (Opera Magna) y Fernando Asensi en los estudios Fireworks han dado como resultado trece cortes de una calidad sonora impecable, con sonidos hasta ahora poco explorados en Lèpoka. Un disco de los que cuanto más se escucha, más detalles nuevos se descubren.

Sin más dilación, comencemos el viaje por ‘Bibere Vivere’. Un prólogo instrumental de corte épico nos adentra de lleno en el bosque de “Broceliande”. Tras un pequeño pasaje protagonizado por vientos y cuerdas, capaz casi de hipnotizar, entra de lleno la banda con la potencia que le caracteriza. Sin embargo, ya voy percibiendo una diferencia abismal con respecto a sus dos anteriores trabajos, ‘Beerserkers’ y ‘Folkoholic Metal’. Se nota que Lèpoka ha decidido apostar fuerte y sacar todas sus armas para que este nuevo disco sea una obra maestra de las grandes. En palabras del grupo en la rueda de prensa del viernes 12 de febrero en Hard Rock Café (Madrid), esta introducción pretende transmitir la magia del bosque.

Casi sin darnos cuenta, ya hemos entrado de lleno en el segundo corte del disco. Este narra la historia de “Simon Barrel”, el protagonista de la novela, y es así como se llama el propio tema. Ya de entrada, percibo elementos conocidos y elementos nuevos. Como componentes ya conocidos, los clásicos riffs de cuerdas y vientos protagonizados por Samu y Zarach, potencia en las guitarras de Dio y Pópez, arreglos de acordeón, etc. Como componentes novedosos, sobre todo un mayor empaste sonoro, una mayor orquestación, una producción mucho más ambiciosa y un sonido más cuidado, sin desmerecer por supuesto sus anteriores LPs. Con el timbre vocal que le caracteriza, Dani nos presenta el conflicto de Simon Barrel, que lucha incansablemente por su amada.

Vamos ahora con el tercer tema, que lleva por nombre “Yo controlo”, definida por ellos como “directa y fiestera”. Un título muy irónico con el que parece que no hace falta decir nada más. Con este corte, Lèpoka vuelven a demostrar que son los dueños de la fiesta. Y es que la juerga no tendrá fin mientras ellos estén. A pesar de la supuesta frivolidad del tema que trata, es una canción que pasa por multitud de cambios rítmicos, y en el que asimismo se hacen imprescindibles los pasajes de vientos, cuerdas y demás instrumentación, todo ello aderezado con la característica voz rasgada de Dani. Resulta un tema perfecta para olvidarse de todos los problemas, gritar, saltar, cantar, beber, y simplemente vivir el momento. Basta escucharla para que se activen todos los sistemas. A mí me funciona. ¿Y a ti?

Pasamos al tema número cuatro, “Ukon Laulu”, sobre el dios Ukon, que nos sorprende con la primera de las colaboraciones del disco. Se trata de Kai Somby, vocalista de la banda noruega Intrigue, que aporta al tema el conocido como canto joik, un tipo de canto originario de la cultura sami. Es un sonido con el que hasta ahora no se había experimentado en Lèpoka, pero sí en otras bandas nacionales como Celtibeerian, en su álbum ‘Keltorevolution’. Musicalmente, merece la pena considerar la dureza de las guitarras, que ya apreciaba en temas de su anterior disco, como “Samhain”, donde destacan influencias de otras bandas, como Pantera. De hecho, los dos guitarristas de Lèpoka pertenecen a otro grupo llamado Katoa, de un estilo groove metal muy distinto a la banda que hoy me ocupa. Asimismo, destaca en gran medida la presencia de Zaph al bajo, a diferencia de muchos otros temas en los que los bajistas suelen quedar ocultos.

El interludio del disco lleva el nombre de “El hechizo y la profecía”. Este corte comienza con unos delicados arpegios de guitarra y golpes de xilófono, muy presentes en el disco. Después de esto, el tema continúa con un ritmo aceleradísimo por parte de Jaume y con toda la base instrumental arriba, tras lo que entra una voz recitada de lo más profunda y potente, que el grupo llegó a definir como “de ultratumba”. Se trata de la voz de Raül Torralba, locutor de radio y padre de Dio, que aporta a este interludio un toque muy interesante. Me resulta especialmente llamativo que se repita el último verso de la narración; creo que le da más poder. Para hacerlo aún más potente, el tema cierra con un solo de guitarra de Pópez.

El tema que sigue se llama “El caldero de los sueños”, con el que ya estamos aproximadamente a la mitad del disco. Como curiosidad, esta es la única canción con estructura convencional de estrofa + estribillo. Comienza muy cañera, manteniéndose arriba durante sus cuatro minutos y medio de duración. Es un tema festivo, en el que musicalmente vuelven a dominar los pasajes de vientos y cuerdas, ritmos acelerados y buenos solos de guitarra. No obstante, no llegan a caer en la monotonía. Cada tema posee su propia esencia que hace que sean únicos e imprescindibles en el disco.

Como séptimo corte está “Robin Booze”, que ya por su título llama la atención. Tal y como hacen saber, Lèpoka son aficionados a los juegos de palabras, como ya harían en su primer trabajo con nombres como “Folkoholic Metal” o “Jägermeister of Puppets”. En este caso, se trata de una historia basada en la leyenda de Robin Hood, con la diferencia de que el protagonista de esta historia no busca dinero, sino bebida. Es un tema divertido, que contiene además  un pasaje muy desarrollado de Samu y Zarach.

Tras este tema, vamos con “Confessio”, definido por ellos como un tema de corte diferente, que recuerda al estilo barroco en su introducción. Lo cierto es que el inicio consta de un pasaje de órgano que bien podría formar parte de una composición de Opera Magna. En cuanto a las letras, reflejan la libertad de hacer lo que uno quiera, y de amar a quien uno desee. El estilo es similar al de los anteriores temas, si bien hay fragmentos en los que vuelve a dominar este corte barroco. Posee a su término un desarrollo instrumental muy extenso, en el que cada miembro de la banda hace alarde de sus dotes musicales.

“Goliardos” es el tema con el que sin duda estoy más familiarizada, ya que fue el primer single de ‘Bibere Vivere’, cuyo videoclip fue estrenado el pasado 13 de noviembre. Se trata de un tema que aborda a los monjes goliardos, cuya principal característica es que no renuncian a los placeres de la vida. Lèpoka invitan con ello a reflexionar sobre las normas que trata de imponer la religión católica. La banda cuenta aquí con la colaboración de Juan Fran Ballesteros (Metal Cambra) a la zanfona. Es un tema pegadizo, cañero, animado, fiestero, y a partir de ahora imprescindible en los conciertos de Lèpoka.

El corte número diez lleva el nombre e “Ulls verds”, y es un tema a mi juicio muy especial. Aparte de por ser el primer tema de Lèpoka en valenciano, por llevar la voz de Rose Avalon, y ser un tema de un estilo aún no explorado en la banda. Con un delicado timbre, la cantante recorre todas las estrofas de una canción que no deja de fascinarme cada vez que la escucho. Si bien en un principio puede recordar al famoso “Scarborough Fair” de Simon & Garfunkel, muy pronto comienza a diferenciarse de este. Por supuesto, este tema no sería lo mismo sin una excelente instrumentación que invita a cerrar los ojos y dejarse llevar. Sin duda, toda una pieza maestra de ‘Bibere Vivere’, con la que pretenden reivindicar el idioma valenciano en la música.

A continuación, vamos con “Nimue”, que narra la historia de esta diosa, la misma que queda reflejada en la portada del disco, en un diseño de Sergio Abalo. Se trata del tema más largo del disco, con un total de 8:37 minutos de duración. Por esto, es el tema que cuenta con un mayor desarrollo instrumental. Aquí, la voz rasgada de Dani contrasta con la voz dulce de Alba Rico, otra de las colaboraciones del LP. Se trata de un tema con multitud de pasajes, de un estilo que tiende a alejarse del estilo folk y a acercarse al sinfónico, algo poco propio de los anteriores trabajos de la banda. Merece la pena asimismo destacar la gran fuerza con la que comienza el tema, con duras y compactas guitarras. Todo el conjunto vocal e instrumental, unido a la orquestación revisten la canción de lo que yo llamaría “grandiosidad”.

Ya casi tocamos el final del disco, pero aún queda escuchar dos temas más. Un corte muy propio de la banda es el número doce, que lleva por nombre “Villabirra”. Lèpoka nos invitan a “un lugar sin dolor”, en el que se encuentra una “eterna fuente que nos da siempre dulce cerveza”. La banda crea un lugar idílico en el que los problemas no tienen cabida y únicamente es válido disfrutar. Ritmos acelerados, riffs folk , potentes bases, cambios de fase y temática fiestera vuelven a ser aquí los grandes protagonistas.

Como epílogo nos encontramos un tema que lleva el nombre del álbum, “Bibere Vivere”. Se trata de una canción íntegramente en acústico de apenas un minuto y medio, de corte muy folk, con gran cantidad de pasajes de violín y whistles. El tema tiene un claro mensaje: Hay que vivir el momento y aprovechar cada instante. A juzgar por sus letras, se nota que los miembros de Lèpoka son especialistas en la materia.

Ya hemos llegado al final del viaje, y personalmente solo me queda dar la enhorabuena a todos los miembros de Lèpoka, así como a los artistas invitados y todas las personas involucradas en la producción del disco. Asimismo, darles las gracias por habernos hecho este regalo para los sentidos, que (vuelvo a decir) será sin duda uno de los discos del año. Y es que cuando se hace un trabajo con pasión, esfuerzo y dedicación, salen resultados de esta magnitud. Tenéis mi sobresaliente, sin duda muy merecido.

Formación:

  • Dani Nogués: Voz y coros
  • Zarach Llach (whistles y gaita)
  • Samu Amatriani: Violín
  • Pópez Pérez: Guitarra
  • Dionís Torralba: Guitarra
  • Carlos Zaph: Bajo
  • Jaume Felip: Batería

Invitados:

  • Carlos Mercado (Metal Cambra): Arreglos de percusión
  • Juan Fran Ballestero (Metal Cambra): Zanfona en "Goliardos" y arreglos de percusión
  • Kai Somby (Intrigue): Voz joik en "Ukon Laulu"
  • Raül Torralba: Narración en "El hechizo y la profecía"
  • Rose Avalon: Voz en "Ulls Verds"
  • Alba Rico: Voz en "Nimue"

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